sorrel (raffin)_de nos jours


2010-2012

En la búsqueda de mis ancestros…

Carlos SORREL GARCIA,

Ingeniero

Talcahuano, Chile

 

SORREL…  Siempre tuve gran curiosidad sobre mi apellido, SORREL, muy poco común en Chile, escaso en el medio en que me crié, eduqué y crecí.

 

Mis hermanas y primos tenían la misma sensación, nadie más que nosotros, un pequeño grupo familiar de unos 14 primos, hijos de 4 hermanos avecindados en Concepción, tenían nuestro apellido.

 

Fueron muchas las veces que busqué en la guía telefónica otras familias con el mismo apellido, pero la respuesta que me daban las hojas era la misma… no habíamos más.

 

También la pregunta se la hice una y mil veces a mi padre:

 

"¿De dónde era nuestro apellido, quiénes eran nuestros ancestros, mi abuelo, mi abuela? "

 

Todos lo chicos con que compartíamos tenían abuelos, apellidos repetidos en el curso, grandes listas con los mismos apellidos en la guía telefónica, y nosotros nada, sin abuelos, sin bisabuelos, de sus nombres sólo sabíamos que nuestro abuelo se llamaba Arturo y nuestra abuela Elcira, que nuestros padres habían nacido en Chillán, ciudad a la que nunca volvieron desde cuando los trajeron a Concepción unos tíos a la edad de unos 8 a 3 años, porque habían fallecido sus padres. 

 

Qué horror, me decían mis pensamientos, sin padres, criados con tías, en casa ajena toda su vida.

 

Así pasó el tiempo hasta que la ley de la vida hizo su presencia. Falleció Raúl, el mayor de los hermanos y, luego, Carlos, mi padre. 

 

No quedaba ningún legado histórico en nuestras vidas.

 

Juan Arturo el menor de los hombres no tiene información. Herminia del Carmen la menor de todos, sólo sabe que no tuvo madre ni padre, se crió sola en un convento de monjas, salió para casarse, y la historia no se conocía y menos se escribía.

 

Comencé en una oportunidad a esquematizar un pequeño árbol genealógico con los familiares conocidos. Quedó en el intento.

 

Posteriormente, por obra de la casualidad conocí a un primo de Chillán, y por su intermedio, a sus hermanos. Se habían criado en la misma casa que nació mi padre. Eran hijos de una prima de mi padre que no se conocieron, ni supieron de sus existencias mutuamente.

 

En una reunión de primos celebrada el año 2008, uno de ellos, conversando sobre el tema, me dice: "Carlito, tú que eres curioso, ordenado, y sobre todo que tienes el don de buscar agujas en un pajar, ¿por qué no haces el árbol genealógico de la familia? ".

 

Fue como un chispazo que encendió el camino que no sabía cómo empezar y menos cómo iba a terminar.

 

Un buen día, buscando entre los documentos de mi madre ya fallecida, encontramos un certificado de matrimonio de mis padres. Lo miramos con curiosidad con mi mujer e inmediatamente dijimos: "Vamos a Chillán a buscar antecedentes al Registro Civil".

 

¿Cómo vamos a continuar sin saber nada sobre nuestros orígenes?

 

 Allí, el día 27 de Febrero 2009, encontramos después de buscar en pesados y añosos libros, las inscripciones de nacimiento de los cinco hermanos SORREL HERNANDEZ, a saber: Raúl Ignacio, Héctor Hernán

(falleció a los 10 años), Carlos Roberto, Juan Arturo y Herminia del Carmen, todos hijos legítimos de Arturo Ignacio SORREL BECERRA y de Elcira HERNANDEZ QUEZADA.

 

Acto seguido, ese mismo día, buscamos y encontramos la inscripción de matrimonio de nuestros abuelos, la curiosidad no tiene límites, gracias a Dios.

 

Buscamos la inscripción del nacimiento de mi abuelo, pero el oficial del Registro Civil nos informó que para eso debíamos ir a Tomé, lugar de su nacimiento, distante unos 28 km. de Concepción.

 

Regresamos a Concepción con el corazón latiendo a mil.

 

El día 02 de Marzo 2009 fuimos al Registro Civil de Tomé y allí nuevamente a los libros. Afortunadamente encontramos la inscripción de nacimiento de mi abuelo, y en ella estaba registrado el nombre de mis bisabuelos, Jean-Pierre SORREL y María BECERRA PARADA.

 

Él francés, ella chilena de Tomé.

 

Al fin, el gran enigma comenzaba a dilucidarse.  Mi bisabuelo era francés, pero no decía de qué lugar de Francia. Solicitamos el Registro de Matrimonios y encontramos la inscripción del matrimonio de ese francesito de 26 años con mi bisabuela un poco mayor.

 

Ahora no cabía duda, había que continuar el camino emprendido.

 

¿Cuándo llegó, de qué ciudad era, cuándo nació,…?

 

En los Registros encontramos el nombre de mis tatarabuelos franceses, Jean SORREL y Victoire RAFFIN, más luz en el camino.

 

Pero así como los caminos se abren, también se cierran.

 

Para saber el lugar de nacimiento y origen de su familia, nos dirigimos al Consulado francés en Concepción.

 

Allí nos indicaron que para obtener antecedentes, había que solicitar en el Registro Civil el Certificado de Primera Filiación en Chile, además de averiguar si en alguna oportunidad él se había matriculado en algún Consulado francés.

 

A nuestro entender, lo primero era factible, lo segundo, muy difícil de obtener dado que el Consulado francés de Valparaíso que manejaba esa información, se había incendiado y la documentación quemado y/o estropeado por el trabajo de extinción del fuego.

 

Solicitamos el Certificado de Primera Filiación en Concepción, el que salió denegado.

 

Me fui a Santiago al Ministerio del Interior, ninguna información. Archivo Nacional de la Biblioteca Nacional, ninguna información.  Archivo Histórico del Registro Civil, nada.

 

¿Qué había sucedido con mi bisabuelo, cómo vivió en Chile sin documentación? Sin respuesta.

 

Continué mi peregrinar por las más diversas oficinas, hasta que el 22 de Mayo 2009, nuevamente en el Archivo Nacional, me informaron que fuera a la Interpol, de Investigaciones de Chile en Santiago. Hacia allá encaminé mis pasos.

 

Para fortuna mía, el funcionario que me atendió también era descendiente de franceses, por lo que me atendió muy amablemente y manos a la obra.

 

Al primer intento en la base de datos, apareció el nombre de mi bisabuelo, con todos sus datos, fecha de nacimiento, nombre de los padres, ficha dactiloscópica, pero el lugar de nacimiento u origen no

 

Con esos antecedentes volví a solicitar el Certificado de Primera Filiación, el que llegó unos 10 días después, con el número de identidad chileno que él tuvo, su lugar de origen, Grenoble, y otros datos.

 

Mi alegría fue inmensa, ahora debía encontrar en las bases de datos francesas su inscripción de nacimiento, lo que me fue imposible.

 

Envié una carta a los archivos municipales de Grenoble, a la que me contestaron que para ver los archivos, me invitaban muy cordialmente a hacerlo en forma personal.

 

Estaba en los afanes de búsqueda por Internet, cuando conocí a Bernard MAROT, de la Asociación francesa LES ENFANTS DE CLAUDE MAROT, un día de enero de 2010, en casa de mi primo Arturo.

 

Conversé con Bernard, le mostré los antecedentes que manejaba y él sacó fotos de todo.

 

A su regreso a Francia buscó en los registros de Grenoble y en los registros de reclutamiento del Isère, y se hizo la luz, encontró la ficha militar de Jean Pierre SORREL, sus rasgos físicos, su lugar de nacimiento, sus antecedentes militares,…

 

Bernard, viajó de Grenoble a Proveyzieux, lugar de nacimiento de mi bisabuelo, y para mi alegría, el 30 de Junio 2010, encontró su Inscripción de Nacimiento.

               

Jean-Pierre SORREL nació el 28 de junio de 1865, en Proveyzieux, Departamento de Isère, Francia, hijo de Jean SORREL y Victoire Antoinette RAFFIN. Llegó a Chile en 1890, y formó una descendencia que a la fecha cuenta con más  de 110 integrantes.

 

Historia de un rencuentro…

 

Fue luego posible, para LES ENFANTS DE CLAUDE MAROT, no solamente encontrar la ascendencia de Jean Pierre SORREL  sino también identificar, a través de algunas de las descendencias que corresponden, numerosas relaciones de parentesco entre los descendientes chilenos de Jean Pierre SORREL y los habitantes de Proveyzieux.

 

El más antiguo de los SORREL identificado es André SORREL, nacido alrededor de 1642; el más antiguo de los RAFFIN es Charles RAFFIN, nacido alrededor de 1548,…

 

Se descubrió simultáneamente, gracias a la cooperación de la revista local, el ECHO DE PROVEYZIEUX, y de sus lectores, que otras personas de este pueblo habían llegado a Chile en la misma época que Jean Pierre SORREL…

 

Charles THIBAUD, sus sobrinos, Jean Pierre y Aimé THIBAUD, Estelle COTTIN, esposa de Aimé y la hija de ellos, Aimée, Jean Pierre SORREL, Emile RAFFIN, todos originarios de Proveyzieux, son los que partieron a Chile entre 1882 y 1910.

 

Vivieron en San Carlos, en Chillán, en Los Angeles, en Tomé… Todos se quedaron en Chile y la mayoría de ellos tuvo descendencia.

 

Desde el otoño 2010, sus destinos fueron evocados en varios números del ECHO DE PROVEYZIEUX.

 

Carlos SORREL GARCIA, ingeniero, quien reside en Talcahuano, Provincia del Bíobío, bisnieto de Jean Pierre SORREL, acompañado de su esposa Mónica MARTINEZ DIAZ, viajó, en Junio 2011, a la tierra de sus ancestros...

 

"Nos despedimos pensando que esto no era más que el comienzo, que íbamos a volver a vernos, que podríamos hacer cosas juntos,…".

 

 

Tales son los propósitos de Carlos en el número del ECHO aparecido en Otoño 2011.

 

Raymond y Monique NAVIZET, primos de Carlos SORREL, que residen en Le Guâ, aldehuela de Proveyzieux, viajaron a Chile en Enero/Febrero 2012.

 

Nuevos viajes hacia Proveyzieux, otros hacia Chile, están ya en curso de preparación.

 

Un número especial del ECHO DE PROVEYZIEUX, relatando, con texto y fotos, lo que, en varios de sus aspectos, era la vida tanto de los habitantes de este pueblo como la de los chilenos a principios del siglo XX, ha sido editado de forma simultánea en Francia y en Chile:

 

LES PROVEYZARDS RACONTENT

LOS CHILENOS CUENTAN

 

Juin 2012 / Junio 2012

 

Está disponible bajo forma de DVD, para impresión y/o lectura.

 

 

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2019 12 07

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A la recherche de mes ancêtres…

 

 

 

 

SORREL… J’ai toujours éprouvé une grande curiosité par rapport à mon nom de famille, SORREL, très peu courant, et très rare, dans le milieu où j’ai été élevé, où j’ai été éduqué, et où j’ai grandi.

 

Mes sœurs et mes cousins avaient la même sensation, personne d’autre que nous, un petit groupe familial de quelque 14 cousins, enfants de 4 frères habitant à Concepción, au Chili, ne portait ce nom.

 

A de nombreuses reprises, j’ai cherché dans l’annuaire téléphonique d’autres familles qui auraient eu le même nom, mais la réponse des pages était toujours la même, … il n’y avait que nous.

 

Mille et une fois j’ai posé la question à mon père :

 

"D’où venait notre nom ? qui étaient nos ancêtres ? mon grand-père ? ma grand-mère ? ".

 

Tous les enfants que l’on côtoyait avaient des grands-parents, des noms de famille qui se répétaient dans la classe, de longues listes de ces mêmes noms dans l’annuaire téléphonique, et nous rien. Sans grands-parents, sans arrière-grands-parents. De leurs prénoms on savait seulement que notre grand-père s’appelait Arturo et notre grand-mère Elcira, que nos parents étaient nés à Chillán, ville où ils n’étaient jamais retournés après que des oncles les aient amené à Concepción, quand ils avaient de 8 à 3 ans, après la mort de leurs parents.

 

Quelle horreur, me disaient mes pensées. Sans parents, élevés par des tantes, dans une maison qui n’était pas la leur. A longueur de vie !

 

Le temps passa. Les lois de la vie s’imposèrent. Raul, le frère ainé, décéda. Puis Carlos, mon père.

 

Et il ne restait d’eux, dans nos vies, aucun héritage historique.

 

Juan Arturo, le plus jeune de mes oncles, n’a aucune information. Herminia del Carmen, la plus jeune de toutes, sait seulement qu’elle n’a eu ni père ni mère, qu’elle s’est élevée seule dans un couvent, d’où elle est sortie seulement pour se marier. On ne connaissait pas l’histoire. On l’écrivait encore moins.

 

J’ai commencé, une fois, à faire un semblant d’arbre généalogique avec les personnes connues. C’est resté au stade de projet.

 

Ensuite, par l’œuvre du hasard, j’ai fait connaissance avec un cousin de Chillán, et par son intermédiaire, avec ses frères, qui avaient été élevés et avaient grandi dans la maison natale de mon père. Ils étaient les enfants d’une cousine de mon père. Ils ne s’étaient pas connus, et ignoraient même leurs existences respectives.

 

A l’occasion d’une rencontre de cousins, en 2008, l’un d’eux, conversant du thème, me dit : "Carlito, toi qui es curieux, ordonné, et surtout qui a le don de chercher une aiguille dans une botte de foin, pourquoi ne ferais-tu pas l’arbre généalogique de la famille ? ".

 

Ce fut comme l’étincelle qui a éclairé le chemin que je voulais prendre, mais sans savoir comment, ni, encore moins, comment j’allais terminer.

 

 

Un jour, en cherchant parmi les documents de ma mère, déjà décédée, nous avons trouvé un certificat de mariage de mes parents. Nous l’avons, avec mon épouse, examiné avec curiosité, et nous nous sommes immédiatement dit : "Allons à Chillán, voir les données de l’Etat Civil".

 

Comment peut-on continuer à ne rien savoir sur nos origines ?

 

Là, le 27 février 2009, nous avons trouvé, après avoir cherché dans des livres, vieux… et lourds, les Actes de Naissance des cinq frères SORREL HERNANDEZ, à savoir : Raul Ignacio, Hector Hernan (décédé à 10 ans), Carlos Roberto, Juan Arturo y Herminia del Carmen, tous enfants légitimes de Arturo Ignacio SORREL BECERRA et de Elcira HERNANDEZ QUEZADA.

 

Tout de  suite, ce même jour, nous avons aussi cherché et nous avons trouvé l’Acte de Mariage de nos grands-parents. Dieu merci, la curiosité n’a pas de limites.

 

Nous avons cherché l’Acte de Naissance de mon grand-père, mais l’officier de l’Etat Civil nous a informé que, pour cela, nous devions aller à Tomé, lieu de sa naissance, qui se trouve à 28 km. de Concepción.

 

Nous sommes retournés à Concepción, le cœur battant.

 

Le 2 mars 2009, nous sommes allés à l’Etat Civil de Tomé, consulter à nouveau les livres. Par bonheur,  nous avons trouvé l’Acte de Naissance de mon grand-père. Sur cet Acte se trouvaient aussi les noms de famille de mes arrières grands-parents, Jean Pierre SORREL et Maria BECERRA PARADA.

 

Lui français, elle chilienne, de Tomé.

 

En fin la grande énigme commençait à se résoudre. Mon arrière-grand-père était français, mais on ne savait pas d’où, en France. Nous avons demandé le Registre correspondant et y avons trouvé l’Acte de Mariage de ce petit français de 26 ans, marié à mon arrière-grand-mère, un peu plus âgée que lui.

 

Alors, il n’y avait plus de doute, il fallait continuer le travail entrepris.

 

Quand était-il arrivé ? De quelle ville venait-il ? Quand était-il né ?

 

Dans les Registres nous avons trouvé les noms de mes arrières grands-parents français, Jean SORREL et Victoire RAFFIN. Encore de la lumière sur le chemin.

 

Mais comme les chemins s’ouvrent, aussi ils se ferment.

 

Afin de connaître le lieu de naissance et d’origine de la famille de Jean Pierre SORREL, nous nous sommes adressés au Consulat de France à Concepción.

 

Là, on nous a dit que pour obtenir des renseignements, il fallait obtenir, à l’Etat Civil, un Certificat de Première Filiation au Chili, et de vérifier si, à une occasion quelconque, il avait été immatriculé auprès d’un Consulat français.

 

Nous pensions que la première chose était faisable. Mais la deuxième était très difficile étant donné que le Consulat de France à Valparaiso, où se réalisait ce type de recherches, avait été incendié et que la documentation avait été brulée ou endommagée au cours de la lutte contre les flammes.

 

Nous avons, sans succès, sollicité, à Concepción, le Certificat de Première Filiation. 

 

Je suis allé à Santiago. Au Ministère de l’Intérieur, aucune information. Aux Archives de la Bibliothèque Nationale, aucune information. Aux Archives Historiques de l’Etat Civil, rien !

 

Qu’était-il arrivé à mon arrière-grand-père ? Comment avait-il vécu au Chili sans papiers ? Sans réponse.

 

J’ai continué mon pèlerinage dans les bureaux les plus divers. Le 22 Mai 2009, aux Archives Nationales, on m’a suggéré d’aller à Interpol, aux Renseignements Généraux du Chili, à Santiago. J’y suis allé.

 

Heureusement pour moi, le fonctionnaire qui s’est occupé de mon dossier était lui aussi descendant de français. Il a donc été très aimable avec moi. Et on s’est mis au travail.

 

 

A la première tentative dans la base de données, le nom de famille de mon arrière-grand-père est apparu, avec toutes les informations d’usage : date de naissance, noms et prénoms des parents, empreintes digitales, … mais pas de lieu, ni de naissance, ni d’origine.

 

Avec tous les renseignements obtenus, j’ai à nouveau demandé le Certificat de Première Filiation. Celui-ci est arrivé environs 10 jours après avec le numéro d’identité chilien de mon arrière-grand-père, son lieu d’origine, Grenoble, et d’autres renseignements.

 

Ma joie fut immense. Je devais maintenant trouver, dans les bases de données françaises, son Acte de Naissance. Cela s’est avéré impossible.

 

J’ai envoyé une lettre aux Archives Municipales de Grenoble. On m’a répondu en m’invitant cordialement à venir moi-même consulter les Registres…

 

J’en étais au stade des recherches sur Internet, quand j’ai rencontré Bernard MAROT, de l’Association française LES ENFANTS DE CLAUDE MAROT, un jour de Janvier 2010, chez mon cousin Arturo SORREL.

 

J’ai discuté avec Bernard, je lui ai montré mon travail et des documents dont je disposais, et il a tout photographié.

 

A son retour en France, il a cherché dans les Archives de l’Isère, et, plus spécialement dans les Registres Militaires.

 

Et la lumière s’est faite. Bernard a trouvé la fiche matricule de Jean Pierre SORREL, qui comportait son lieu de naissance : Proveyzieux, … et faisait même mention de ses traits physiques.

 

Bernard est allé à Proveyzieux, et pour ma grande joie, le 30 Juin 2010, il a trouvé et m’a communiqué l’Acte de Naissance de mon arrière-grand-père…

 

Jean Pierre SORREL, né à Proveyzieux, Le Guâ, le 28 juin 1865, enfant de Jean SORREL et de Victoire Antoinette RAFFIN, est arrivé au Chili en 1890,  sa descendance compte aujourd’hui plus de 110 personnes.

 

Histoire de retrouvailles

 

Il a alors été possible, pour LES ENFANTS DE CLAUDE MAROT, non seulement de retrouver l’ascendance de Jean Pierre SORREL mais aussi d’identifier à travers de quelques-unes des descendances correspondantes, de nombreuses relations de parenté entre les descendants chiliens de Jean Pierre SORREL et les habitants de Proveyzieux.

 

Le plus ancien des SORREL identifiés est  André SORREL, né vers 1642 ; le plus ancien des RAFFIN est Charles RAFFIN, né vers 1548 , …

 

Il est simultanément apparu, grâce à la coopération de la publication locale l’ECHO DE PROVEYZIEUX, et de ses lecteurs, que d’autres personnes du village étaient arrivées au Chili à la même époque que Jean Pierre SORREL…

 

Charles THIBAUD, ses neveux, Jean Pierre et Aimé THIBAUD, Estelle COTTN, épouse d’Aimé et leur fille, Aimée, Jean Pierre SORREL, Emile RAFFIN, tous originaires de Proveyzieux, sont partis au Chili entre 1882 et 1910.

 

Ils ont vécu à San Carlos, à Chillán, a Los Angeles, à Tomé… Tous sont restés au Chili et la majorité d’entre eux ont eu de la descendance. Depuis l’automne 2010, leur histoire a été évoquée dans plusieurs n° de l’ECHO DE PROVEYZIEUX.

 

Carlos SORREL GARCIA, ingénieur, résidant à Talcahuano, Province du Bíobío, arrière-petit-fils de Jean Pierre SORREL, accompagné de son épouse Mónica MARTINEZ DIAZ, est venu, en Juin 2011, sur la terre de ses ancêtres…

 

"Nous nous sommes quittés en pensons que ce n’était qu’un début, que nous nous reverrions, que nous pourrions faire des choses ensemble, …".

 

Tels sont les propos de Carlos dans le n° de l’ECHO paru en automne 2011.

 

Raymond y Monique NAVIZET, cousins de Carlos SORREL, qui résident au  Guâ, hameau de Proveyzieux, sont allés au Chili en Janvier/Février 2012.

 

De nouveaux voyages à Proveyzieux, d’autres vers le Chili, sont d’ores-et-déjà en cours de préparation.

 

Un numéro spécial de l’ECHO DE PROVEYZIEUX, relatant, avec textes et photos différents aspects de ce qu’était, au début du XXème siècle, tant la vie des habitants de ce village que celle des chiliens, a été édité de façon simultanée en France et au Chili :

 

LES PROVEYZARDS RACONTENT

LOS CHILENOS CUENTAN

 

Juin 2012 / Junio 2012

 

Il est disponible sous forme de DVD, pour impression et/ou lecture.

 

 

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